La reconstrucción facial es una cirugía compleja que va más allá del aspecto funcional y estético. No solo restaura funciones y rasgos, sino que devuelve identidad, confianza y la tranquilidad de reconocerte de nuevo. Volver a mirarte sin miedo es parte del proceso de reconstrucción. Tu rostro cuenta tu historia; y reconstruirlo es ayudarte a continuarla.
Debes saber que…
El rostro es una de las estructuras más visibles y funcionales del cuerpo humano. En él intervienen múltiples sistemas esenciales como la expresión facial, la masticación, la respiración, la visión y el habla. Por ello, cualquier alteración facial puede tener un impacto profundo tanto físico como psicológico.
Las causas que pueden requerir una reconstrucción facial son muy diversas: lesiones, traumatismos, secuelas de cirugías oncológicas, malformaciones congénitas, infecciones graves, cirugías previas con resultados insatisfactorios…
Estas situaciones pueden provocar asimetrías, deformidades, pérdidas de tejido, cicatrices visibles o alteraciones funcionales que afectan a la vida diaria, a la interacción social y a la percepción de la propia imagen.


¿Qué queremos conseguir?
La reconstrucción facial tiene como objetivo restaurar, en la medida de lo posible, la anatomía y funcionalidad del rostro, buscando siempre un resultado armónico, natural y adaptado a cada paciente, con la finalidad última de ayudarle a recuperar su identidad, confianza y calidad de vida.
Así, esta cirugía persigue:
Tipos u opciones que ofrecemos
La reconstrucción facial no responde a un único procedimiento, sino a un conjunto de técnicas que se adaptan a la causa y a las necesidades de cada caso. Por tanto, cada reconstrucción es única y requiere una planificación exhaustiva, combinando precisión técnica, experiencia quirúrgica y sensibilidad estética.
Indicada en pacientes que han sufrido fracturas faciales, pérdidas de tejido o deformidades como consecuencia de traumatismos. Se emplean técnicas de reducción y fijación ósea, injertos y reconstrucción de tejidos blandos para restaurar la anatomía facial.
Tras la extirpación de tumores faciales, puede ser necesario reconstruir estructuras óseas, musculares o cutáneas. El objetivo es recuperar la función y la apariencia del rostro, respetando siempre la seguridad oncológica.
Corrige alteraciones presentes desde el nacimiento que afectan a la forma o función del rostro. Estas cirugías suelen planificarse en diferentes fases, adaptándose al desarrollo del paciente.
Indicada en pacientes que presentan deformidades, asimetrías o cicatrices tras cirugías previas. Permite mejorar resultados insatisfactorios y restaurar la armonía facial.
En muchos casos, la reconstrucción facial combina diferentes técnicas: injertos óseos, colgajos, lipofilling, microcirugía o procedimientos complementarios.
Como resulta evidente, esta cirugía implica cicatrices, cuyo tamaño y forma depende de diferentes factores. En todo caso, aunque estas cicatrices son permanentes, el Dr. Laredo llevará a cabo un estricto protocolo de cicatrización que empieza en la misma intervención quirúrgica, con el fin de que sean lo más discretas posible. Así, realizará incisiones estratégicas del tamaño justo, suturando por planos y con una técnica de sutura que garantiza el mejor resultado.
Las cicatrices irán blanqueándose y disimulándose por sí solas con el paso de los meses, volviéndose prácticamente imperceptibles. Sea como sea, la mejora en la calidad de vida tras esta cirugía compensa con creces estas cicatrices residuales.
En la primera consulta, tras una valoración exhaustiva, definiremos un plan quirúrgico personalizado y realista.
Preguntas frecuentes
La reconstrucción facial está indicada en personas que presentan alteraciones faciales de origen traumático, oncológico, congénito o secundarias a cirugías previas, y que desean mejorar tanto la función como la apariencia del rostro.
La idoneidad de la intervención se determina tras una evaluación médica individualizada, teniendo en cuenta el estado general de salud, la causa de la alteración y las expectativas del paciente.
Como te explicaremos en la primera visita, si eres una persona fumadora es necesario que dejes este hábito al menos 1 mes antes de someterte a esta o cualquier cirugía y, por supuesto, después. Esto es especialmente importante si se trata de una intervención en la que se realiza un despegamiento de la piel, una incisión relativamente grande o un injerto, como puede ser el caso de esta cirugía. A este respecto, debes ser sincero/a con el equipo médico, pues no cumplir este requisito puede poner en riesgo la cirugía, provocar necrosis cutánea, mala cicatrización e, incluso, dehiscencia (apertura) de sutura. Te animamos a que aproveches este esfuerzo para dejar de fumar definitivamente.
Sí. La reconstrucción facial suele formar parte de un proceso global que puede incluir varias intervenciones y procedimientos complementarios, tanto reconstructivos como estéticos, para optimizar el resultado final.
También puede combinarse con determinadas cirugías estéticas corporales.
El tiempo de recuperación depende del tipo de reconstrucción realizada. De forma general, las actividades cotidianas pueden retomarse de manera progresiva a partir de las primeras semanas. La reincorporación laboral se valora de forma individual, pues depende de varios factores como, por ejemplo, la actividad profesional a la que se dedica el paciente, si trabaja o no de cara al público, etc.
La actividad física suave puede iniciarse tras la fase inicial de recuperación. Para deportes de mayor intensidad, será necesario esperar varias semanas o meses, según la complejidad del procedimiento.
- Primera consulta: valoración exhaustiva, estudio del caso y definición de objetivos realistas.
- Planificación quirúrgica: pruebas complementarias, estudio preanestésico y coordinación con otros especialistas si es necesario.
- Intervención quirúrgica.
- Postoperatorio: seguimiento estrecho y progresivo para garantizar una recuperación segura y eficaz.
Los resultados son duraderos, aunque pueden requerir ajustes o cirugías complementarias a lo largo del tiempo, especialmente en reconstrucciones complejas o en pacientes jóvenes en crecimiento.
Sí, es una cirugía segura cuando se realiza en un entorno hospitalario adecuado y por un equipo médico especializado en cirugía reconstructiva. Como cualquier procedimiento quirúrgico, conlleva riesgos que se explicarán detalladamente durante la consulta.
MARLA Clinic cuenta con un equipo médico con amplia experiencia en reconstrucción facial y con todos los recursos técnicos y hospitalarios necesarios para abordar este tipo de cirugías con la máxima seguridad y precisión.
El precio es siempre personalizado, ya que depende de la complejidad del caso, del número de procedimientos necesarios y de las técnicas empleadas. En la primera consulta te informaremos de forma clara y detallada del plan quirúrgico y del presupuesto asociado.
Además, en MARLA Clinic ofrecemos distintas opciones de financiación para facilitar el acceso a este tipo de tratamientos. Queremos ayudarte y acompañarte en todo el proceso, desde el diagnóstico hasta la recuperación.
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